El secretario general del FMLN, Manuel Flores, reconoció abiertamente la existencia de una fractura interna dentro del instituto político, admitiendo que sectores de la militancia aún se resisten a aceptar su liderazgo. Durante una entrevista televisiva, Flores detalló que, aunque fue electo por el 70 % de las bases, persiste un 30 % que no lo reconoce como su máxima autoridad. «Algunos siguen en internas, no quieren aceptar que el secretario general soy yo», expresó el dirigente, quien instó a sus detractores a limitar los ataques, defendiendo la transparencia de su trayectoria al asegurar que no cuenta con condenas ni demandas por corrupción.
Respecto al funcionamiento operativo y financiero del partido, Flores explicó que el FMLN depende actualmente de las contribuciones de sus afiliados y del apoyo de aliados estratégicos. Ante la carencia de fondos públicos y representación legislativa o municipal, el secretario general indicó que el financiamiento de futuras campañas provendrá de donaciones en especie, como transporte, alimentos e insumos publicitarios. «El Frente nunca ha tenido plata y siempre ha vivido de la contribución de sus afiliados», aseveró, subrayando que su administración tiene el mandato de transparentar cada recurso recibido durante los cuatro años que le restan de gestión.
Pese al panorama adverso, en el que el partido no cuenta con un solo diputado en la Asamblea Legislativa ni alcaldías bajo su bandera, Flores planteó una visión a largo plazo que proyecta al FMLN nuevamente en el poder en un lapso de 25 años. El dirigente comparó la situación actual con el año 1992, cuando el partido inició de cero tras los Acuerdos de Paz, logrando resultados significativos apenas dos años después. Según su análisis, el retorno a la relevancia política dependerá estrictamente de la disciplina interna, la renovación de propuestas y la capacidad de presentarse ante el electorado sin «prepotencia ni soberbia».
Finalmente, el secretario general reafirmó su compromiso de «ordenar lo que hay que ordenar y mantener lo que hay que mantener» durante el tiempo que le queda en el cargo. Flores enfatizó que su prioridad será unificar las voces disidentes para consolidar una estructura capaz de competir en los próximos eventos electorales. Con este discurso de resistencia y autocrítica, el FMLN busca reconfigurarse desde sus cimientos, apostando a que la población vuelva a aceptar su plataforma política bajo un nuevo enfoque de cercanía y transparencia administrativa.

