A menos de un año de los comicios generales programados para el 28 de febrero de 2027, el panorama político salvadoreño muestra los primeros movimientos de organización en los 11 partidos políticos legalmente habilitados por el Tribunal Supremo Electoral (TSE). La convocatoria para las elecciones internas ha puesto en marcha la maquinaria partidaria, obligando a los institutos a decidir si competirán por la presidencia, la Asamblea Legislativa o los 44 concejos municipales, en un contexto donde el trabajo territorial y la conformación de los organismos electorales temporales se han vuelto prioridad.
Las estrategias varían drásticamente entre las fuerzas políticas. Mientras fuerzas como Nuevas Ideas mantienen su despliegue territorial y niveles de aprobación, partidos como el PDC, el PCN y VAMOS han oficializado su participación en legislativas y municipales, dejando en suspenso o descartando la carrera presidencial. Por su parte, el FMLN y Arena han ratificado su intención de participar en los tres niveles de elección, buscando en sus procesos internos —a través de sus Comisiones Electorales Nacionales— la legitimación de sus cuadros, pese a los retos de desconfianza y la necesaria renovación de liderazgos.
La presión normativa también juega un rol decisivo para las fuerzas minoritarias. Institutos como Democracia Salvadoreña y PAIS enfrentan la obligación legal de concursar para evitar procesos de cancelación ante el TSE, lo que ha generado una carrera contrarreloj por formalizar sus autoridades y captar candidatos. Asimismo, partidos como Fuerza Solidaria y la Fraternidad Patriota Salvadoreña operan bajo una estructura más discreta, explorando posibles coaliciones con institutos como GANA, PDC y PCN para garantizar su presencia en las urnas y mantener su vigencia jurídica.
La logística electoral impone, además, un desafío organizativo de gran envergadura. Partidos como el PCN han destacado la necesidad de movilizar a miles de ciudadanos para cubrir la vigilancia en las Juntas Receptoras de Votos (JRV) y demás organismos electorales, un esfuerzo que requiere una estructura nacional consolidada. Mientras el TSE continúa brindando los lineamientos técnicos, los partidos encaran la fase final de preparación interna, donde la definición de candidaturas y la eventual búsqueda de coaliciones dictarán la configuración de la próxima correlación de fuerzas en el país.

