Con el propósito de estrechar lazos y fomentar el aprendizaje sobre las tradiciones de Oriente, la Asociación Salvadoreña de Estudios Confucio y Mencio (Asecom) llevó a cabo ayer la cuarta edición de su festival gastronómico y cultural en el campus de la Universidad Centroamericana (UCA). El evento se consolidó como un espacio de encuentro donde la música, la danza y la gastronomía sirvieron como vehículos para promover valores fundamentales como la armonía familiar, la ética y la espiritualidad.
La coordinadora de Asecom, Magdalena Liu, destacó que el festival superó las fronteras nacionales al integrar la participación de delegaciones provenientes de Belice, Guatemala, República Dominicana, Malasia, Vietnam y, por supuesto, El Salvador. Durante la jornada, los asistentes pudieron experimentar de primera mano la riqueza de la cocina vegetariana tradicional, así como participar en demostraciones de medicina oriental, la elaboración de faroles típicos y el uso de vestimenta tradicional hanfu, ofreciendo una experiencia inmersiva para toda la familia.
El componente artístico fue uno de los ejes centrales, con presentaciones de jóvenes talentos que ejecutaron danzas tradicionales y muestras de artes marciales como el karate y el taekwondo. Estudiantes como Nathaly Estrada participaron activamente con danzas de sombrillas, subrayando el interés creciente de la juventud por explorar y representar estéticas culturales que, años atrás, resultaban lejanas para el contexto salvadoreño. El apoyo de empresas como Midea permitió que este intercambio fuera posible, resaltando la relevancia de la cooperación público-privada en la difusión cultural.
Para muchos de los visitantes, provenientes incluso de departamentos como San Miguel, la experiencia representó una oportunidad invaluable de crecimiento intelectual y personal. El festival no solo cumplió su cometido de deleitar los paladares con sabores tradicionales, sino que también cumplió con su misión educativa: inspirar a los jóvenes a desarrollar sus talentos en el tiempo libre a través de la música, el idioma mandarín y las artes escénicas, consolidando así un puente de entendimiento entre El Salvador y las naciones asiáticas participantes.

