Ofensiva rusa a gran escala deja al menos 12 muertos y múltiples edificios destruidos en Ucrania

Una devastadora oleada de misiles y drones rusos azotó Ucrania durante la noche del viernes al sábado, dejando un saldo preliminar de al menos 12 personas fallecidas y daños materiales catastróficos. El impacto más severo se registró en Járkov, donde un misil balístico redujo a escombros un edificio residencial de cinco plantas. Las autoridades locales han confirmado la muerte de familias enteras, incluyendo a una maestra de primaria y su hijo, mientras los equipos de rescate continúan con la remoción de escombros ante el temor de encontrar más víctimas atrapadas bajo los restos.

El presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, denunció que las fuerzas rusas lanzaron un total de 29 misiles y 480 drones contra el territorio, activando alertas aéreas en todo el país. La arremetida no solo se enfocó en objetivos civiles, sino que también causó severos daños en la infraestructura energética y ferroviaria, complicando aún más la capacidad de respuesta nacional. En otras regiones como Dnipropetrovsk, Sumi y Zaporiyia, se reportaron víctimas adicionales y heridos, entre ellos menores de edad, lo que evidencia el alcance nacional de esta nueva escalada de violencia.

La situación geopolítica se complica ante el estancamiento de las negociaciones de paz y la influencia del conflicto en Oriente Medio sobre el suministro de armamento. El responsable de Defensa de la Unión Europea, Andrius Kubilius, advirtió que la capacidad de Estados Unidos para abastecer simultáneamente a Ucrania y a sus aliados en el Golfo se ha visto superada, haciendo urgente que Europa incremente su propia producción de misiles y sistemas de defensa antiaérea. Mientras tanto, las conversaciones diplomáticas, que se pretendían realizar en Abu Dabi, se mantienen suspendidas tras los recientes ataques en dicha región.

Por su parte, Moscú ha defendido las acciones calificándolas como un «ataque masivo de alta precisión» contra supuestos objetivos militares, manteniendo su postura de negar ataques deliberados contra la población civil. Ante este panorama, la Fuerza Aérea polaca desplegó aviones militares como medida de protección en sus regiones fronterizas, ante el riesgo de que la ofensiva a gran escala desborde las capacidades de contención actuales. La urgencia de desbloquear paquetes de ayuda financiera y militar de la Unión Europea se ha convertido, para Kiev, en una cuestión de supervivencia frente a la intensidad del frente ruso.

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