La muerte de Nemesio Oseguera, alias «El Mencho», ha marcado un hito en la lucha contra el narcotráfico en México, pero también ha inaugurado un periodo de alta tensión ante la inminente disputa por el mando del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). La violenta respuesta de la organización, que incluyó bloqueos, quemas de negocios y ataques coordinados en 20 estados, no fue solo una venganza, sino un mensaje de fuerza enviado a las autoridades y a los grupos criminales rivales.
El vacío dejado por Oseguera, quien dirigió con mano de hierro a más de 30,000 miembros, plantea el interrogante sobre si el cartel optará por una transición pactada o por una cruenta guerra civil. Expertos en seguridad nacional señalan que el Gobierno de Claudia Sheinbaum enfrenta el desafío de contener esta sacudida antes de la Copa Mundial 2026, cuyas sedes incluyen ciudades estratégicas como Guadalajara. El CJNG, caracterizado por su capacidad de ejercer terrorismo táctico, mantiene bajo su control arterias viales y zonas clave de la costa del Pacífico.
En la carrera por la sucesión, el nombre de Julio Alberto Castillo Rodríguez, yerno del capo, destaca como el perfil con mayor peso debido a su rol en el tráfico de precursores químicos. No obstante, analistas como Mike Vigil advierten que la estructura interna, profundamente arraigada en el machismo, podría rechazar liderazgos femeninos, complicando la sucesión entre la exesposa e hijas del fallecido líder. La dinámica actual sugiere un conflicto latente entre quienes controlan las finanzas y los jefes de sicarios que buscan el dominio territorial.
Finalmente, el Gobierno mexicano ha desplegado miles de efectivos militares en las regiones bajo control del CJNG para evitar que grupos enemigos aprovechen la inestabilidad. Aunque la eliminación de «El Mencho» es un triunfo político para la administración actual, los expertos coinciden en que el éxito a largo plazo dependerá de su capacidad para desmantelar la capacidad operativa del grupo antes de que las facciones se fragmenten. El país permanece en alerta máxima mientras se define quién heredará el control del cartel más influyente de la región.

