El paso de un intenso temporal por Europa occidental dejó al menos tres personas fallecidas y miles de hogares sin suministro eléctrico, tras provocar severos daños materiales y alteraciones en los servicios públicos en el sur de Francia, el norte de España y algunas regiones de Portugal.
Los fuertes vientos y las intensas lluvias registrados desde el jueves arrancaron árboles, inundaron carreteras y forzaron la cancelación de vuelos, trenes y ferris, generando caos en la movilidad y múltiples incidentes relacionados con el clima extremo.
En España, las autoridades confirmaron la muerte de una mujer en Barcelona, luego de que el techo de un almacén industrial colapsara a causa de las condiciones meteorológicas adversas. Además, decenas de personas resultaron heridas en distintos puntos del país, principalmente por la caída de árboles, farolas y otros objetos arrastrados por el viento.
En Francia, las autoridades informaron el viernes sobre el fallecimiento de una persona que cayó de una escalera en el jardín de su vivienda, mientras que un día antes un camionero perdió la vida tras estrellarse un árbol contra el parabrisas de su vehículo. Los meteorólogos calificaron la borrasca Nils como “inusualmente fuerte” para la temporada.
La distribuidora eléctrica francesa Enedis movilizó a cerca de 3,000 trabajadores para restablecer el suministro eléctrico, luego de que alrededor de 900,000 clientes quedaran sin servicio. A las 06:00 horas del viernes (05:00 GMT), la empresa informó que el 50 % de los afectados ya había recuperado la electricidad.
En Portugal, las lluvias intensas provocaron el colapso parcial de un viaducto, mientras que en Barcelona y municipios aledaños las autoridades suspendieron clases y actividades al aire libre como medida preventiva. Los vientos llegaron a arrancar árboles y farolas; una de estas causó heridas graves a una mujer.
Vecinos de las zonas afectadas relataron la violencia del fenómeno. “Por la noche se oía cómo se levantaban las tejas y los contenedores de basura rodaban por la calle; era una locura”, relató Eugenie Ferrier, residente del municipio francés de Roaillan, cerca de Burdeos.
Las autoridades mantienen activos los protocolos de emergencia y vigilancia ante la persistencia de condiciones climáticas adversas, mientras evalúan los daños ocasionados por el temporal y continúan las labores de asistencia y restablecimiento de servicios básicos.

