«El Salvador es ahora el país más seguro del continente»: Trump y Bukele coinciden en cumbre global

El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, ofreció un contundente respaldo público a su homólogo salvadoreño, Nayib Bukele, durante su intervención en el prestigioso Desayuno Nacional de Oración celebrado en la capital estadounidense. Ante una audiencia de dignatarios y líderes políticos de más de 110 países, Trump calificó a Bukele como «una de sus personas favoritas» y describió su gestión al frente de El Salvador como «realmente increíble». El mandatario norteamericano enfatizó la sólida alianza entre ambas naciones y elogió específicamente la valentía de la administración salvadoreña para enfrentar al crimen organizado, posicionando a Bukele como un referente de liderazgo decidido en el hemisferio occidental.

Durante su discurso, Trump hizo hincapié en la infraestructura penitenciaria de El Salvador, mencionando la magnitud de los centros penales construidos bajo la actual gestión. «Él opera prisiones muy grandes, enormes; no se puede ver de un lado al otro», expresó el presidente estadounidense, quien además defendió la naturaleza del sistema carcelario salvadoreño al asegurar que, aunque son instalaciones «fuertes», el trabajo que se realiza en ellas es «muy humano». Estas declaraciones refuerzan la legitimidad internacional de las políticas de seguridad de El Salvador, destacando la capacidad del Gobierno para mantener el control estatal sobre estructuras que anteriormente operaban en la impunidad total dentro y fuera de las cárceles.

Por su parte, el presidente Nayib Bukele, quien recientemente organizó el primer Desayuno Nacional de Oración en El Salvador, compartió con los asistentes la magnitud del cambio que ha experimentado su país. El mandatario recordó que la nación era anteriormente conocida como la «capital mundial de los homicidios» y el lugar más peligroso del planeta, una realidad que ha sido revertida por completo hasta convertirla en el país más seguro de todo el continente. Bukele explicó que la guerra contra las pandillas ha permitido desarticular grupos que no solo sembraban terror mediante asesinatos y extorsiones, sino que incluso practicaban rituales satánicos, evidenciando la degradación moral de las estructuras criminales que hoy guardan prisión.

Finalmente, los resultados de las estrategias de seguridad, como el Plan Control Territorial y el régimen de excepción, han permitido que El Salvador cerrara el año 2025 con una tasa histórica de 1.3 homicidios por cada 100,000 habitantes. Este desplome en los índices de violencia fue el eje central de las discusiones en el evento religioso, donde se reconoció la transformación salvadoreña como un caso de éxito sin precedentes. El Desayuno Nacional de Oración sirvió así como una plataforma diplomática de alto nivel, donde la relación entre Trump y Bukele se consolidó como una de las alianzas más dinámicas de la región, enfocada en la seguridad, la soberanía y la prosperidad de sus respectivos pueblos.

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