Bajo la presidencia de Ernesto Castro, la Asamblea Legislativa ha experimentado un giro significativo en su dinámica interna y en su relación con los demás órganos del Estado, consolidándose como una institución que prioriza la gobernabilidad, la eficiencia legislativa y la toma de decisiones orientadas al interés nacional.
Desde su llegada a la presidencia del parlamento, Castro ha promovido una agenda enfocada en acompañar los procesos de transformación impulsados por el Ejecutivo, facilitando la aprobación de leyes consideradas clave para el fortalecimiento de la seguridad, la estabilidad económica y la modernización institucional del país.
La conducción legislativa ha estado marcada por sesiones ordenadas, votaciones ágiles y un discurso centrado en dejar atrás prácticas del pasado, priorizando el mandato popular expresado en las urnas. En este contexto, Ernesto Castro ha reiterado en múltiples ocasiones que la Asamblea responde ahora a las demandas ciudadanas y no a intereses particulares.
El liderazgo del presidente legislativo ha sido determinante para mantener cohesionado al bloque mayoritario, permitiendo avanzar en reformas de alto impacto que han redefinido el papel del parlamento en la vida política nacional.

