Presidente Nayib Bukele atribuye los avances en seguridad a la intervención divina

El presidente de la república, Nayib Bukele, encabezó ayer el Primer Desayuno Nacional de Oración por El Salvador, realizado en el Palacio Nacional, en el Centro Histórico de San Salvador, un evento que reunió a autoridades nacionales, líderes internacionales e invitados especiales en un espacio de reflexión espiritual y unidad.

A la actividad asistieron miembros de la junta directiva de Próspera Foundation, integrada por senadores y congresistas de Estados Unidos, así como representantes de los tres órganos del Estado salvadoreño, quienes coincidieron en destacar la fe como eje para fortalecer valores, promover la paz y consolidar una visión compartida de país.

Durante su intervención, el mandatario recordó el complejo escenario de violencia que enfrentaba El Salvador en 2022, cuando se registró una escalada de homicidios atribuida a las pandillas, lo que llevó al Gobierno a implementar medidas extraordinarias como el régimen de excepción a partir del 26 de marzo de ese año.

“No sabíamos qué hacer, y entonces dije: ‘hagamos una oración’, y oramos, pedimos sabiduría, guía, pero sobre todo pedimos por algo que era mi mayor temor, y era que cuando fuéramos contra ellos, había 70,000 pandilleros, las bajas humanas fueran mínimas”, expresó el presidente Bukele ante los asistentes.

El jefe de Estado afirmó que, pese a la magnitud de la operación contra las estructuras criminales, no se registraron bajas civiles, y que el país logró pasar de ser considerado uno de los más peligrosos del mundo a convertirse en el más seguro del hemisferio occidental.

Según Bukele, estos resultados no pueden explicarse únicamente desde lo operativo o estratégico, sino como una respuesta directa a la oración y a la fe puesta en Dios. “Nuestra guerra contra las pandillas no tuvo ninguna baja civil, al día de hoy; no sé cómo explicarlo, más que fue la mano de Dios. Nadie puede dudarlo”, subrayó.

El presidente también enfatizó la importancia de seguir construyendo una sociedad basada en valores, paz y convivencia, e invitó a todos los sectores de la sociedad a reconocer el momento histórico que vive el país, en el que las comunidades gozan de mayor seguridad y tranquilidad.

En su mensaje, Bukele señaló además que El Salvador ha comenzado a apoyar a otras naciones en materia de seguridad, mencionando el caso de Costa Rica, con el objetivo de que más países puedan alcanzar estabilidad y control territorial frente a la criminalidad.

“Faltan muchas cosas que queremos hacer, y ahora hablamos por ellas, no con codicia ni con avaricia, sino con fe, agradeciendo a Dios por lo que ya tenemos y confiando en que Él puede obrar aún mucho más en nuestro país”, manifestó el mandatario.

Por su parte, el fundador de Próspera Foundation, Manuel Espina, destacó los avances alcanzados por El Salvador durante la administración del presidente Bukele y resaltó su liderazgo en la transformación del país.

“Vamos a recordar al presidente Bukele por los tantos éxitos que ha tenido en su administración”, afirmó Espina, quien también subrayó el significado espiritual del encuentro. “La Escritura dice que si levantamos el nombre de Jesús, todas las cosas serán atraídas a Él. Hoy, juntos en El Salvador, estamos levantando el Nombre que es sobre todo nombre”, concluyó.

El Primer Desayuno Nacional de Oración se consolidó así como un acto simbólico de unidad, fe y reflexión, enmarcado en un contexto de cambios profundos en la seguridad y la vida social del país.

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