Guatemala vivió el domingo una de las jornadas más violentas de los últimos años, luego de que pandillas asesinaran a ocho agentes de la Policía Nacional Civil (PNC) en distintos ataques armados, hechos que derivaron en la suspensión de clases a nivel nacional y en la declaratoria de alerta máxima por parte de las fuerzas de seguridad. Los hechos se produjeron en el contexto de operativos estatales para recuperar el control de centros penitenciarios que habían sido tomados por la Pandilla 18.
El ministro de Gobernación, Marco Antonio Villeda, expresó su consternación por los asesinatos y señaló que los ataques fueron una reacción directa de las estructuras criminales ante las acciones del Estado. “Estoy muy dolido por la muerte de agentes de la Policía Nacional Civil que han sido atacados cobardemente por estos terroristas en respuesta a las acciones que el Estado de Guatemala está realizando en contra de ellos”, afirmó el funcionario en conferencia de prensa.
Las autoridades confirmaron que, además de los ocho policías fallecidos, al menos diez agentes resultaron heridos durante los ataques, así como la muerte de un pandillero. Los atentados se registraron mientras fuerzas élite de la PNC y del Ejército ejecutaban operativos para recuperar el penal Renovación I, en Escuintla, el cual había sido tomado por pandilleros que mantenían como rehenes a varios custodios.
Durante la tarde del domingo, la Policía Nacional Civil informó que logró retomar el control de varios centros penitenciarios y liberar con vida a 34 agentes del Sistema Penitenciario que permanecían retenidos desde hacía más de 36 horas en las cárceles Fraijanes II y el Preventivo para Hombres de la zona 18. Las acciones fueron calificadas como decisivas para restablecer el control del sistema carcelario.
A eso de las 4:30 de la tarde, la PNC comunicó la liberación de 28 guardias penitenciarios en la cárcel Fraijanes II, varios de los cuales fueron atendidos por cuerpos de socorro al presentar síntomas de deshidratación. Minutos antes, las fuerzas especiales habían recuperado el control del penal de la zona 18 y liberado a otros seis custodios, además de incautar dos armas de fuego.
La recuperación del penal Renovación I, que permaneció más de 24 horas bajo control de las pandillas, incluyó la neutralización del principal cabecilla del Barrio 18, conocido como alias Lobo, así como la recuperación de armas que habían sido arrebatadas a los custodios durante la toma del recinto.
El ministro Villeda denunció que detrás de la toma simultánea de los centros penitenciarios existía un “plan orquestado” por las pandillas, el cual incluía bloqueos de carreteras, ataques armados contra agentes del orden y la destrucción de infraestructura e información penitenciaria. Ante este escenario, el Gobierno decidió suspender las clases como medida preventiva y reforzar el despliegue de seguridad en todo el país, mientras continúan las operaciones para restablecer el orden y capturar a los responsables.

