El gobierno de Ecuador desplegó un contingente de 10,000 soldados como parte de una ofensiva reforzada contra el narcotráfico y el crimen organizado, en un contexto marcado por cifras récord de asesinatos y una escalada de violencia que mantiene en alerta al país. La decisión fue ordenada por el presidente Daniel Noboa, quien ha reiterado que su administración enfrentará con firmeza a las bandas criminales que operan en el territorio nacional.
Cientos de soldados de fuerzas especiales arribaron al aeropuerto de Guayaquil para reforzar los operativos de seguridad en las provincias de Guayas, Manabí y Los Ríos, consideradas focos críticos de la violencia. Así lo confirmó el general Mauro Bedoya, de la Fuerza Aérea Ecuatoriana (FAE), quien detalló que el despliegue busca fortalecer el control territorial y apoyar las acciones conjuntas con la Policía Nacional.
Las autoridades señalan que en estas zonas se ha recrudecido la guerra entre organizaciones narcotraficantes con vínculos con carteles internacionales, que se disputan rutas, puertos y territorios estratégicos para el tráfico de drogas. En particular, Guayaquil y Manta han sido identificadas como puntos clave para la salida de cargamentos ilícitos hacia mercados internacionales.
Ecuador, que hasta hace una década era considerado uno de los países más tranquilos de la región, se transformó en el más violento de América Latina durante 2025, al registrar una tasa de 52 homicidios por cada 100,000 habitantes, es decir, un asesinato por hora, según datos del Observatorio Ecuatoriano de Crimen Organizado.
De acuerdo con el general Bedoya, vuelos con personal militar también aterrizaron en Manta, principal puerto pesquero del país, donde se reportan altos índices de violencia asociados a actividades del narcotráfico. Paralelamente, se ha reforzado la vigilancia en el centro histórico de Quito, como parte de las medidas de prevención.
Ante el incremento de los homicidios en el inicio del año, el presidente Noboa suspendió sus vacaciones y sostuvo una reunión de emergencia, a puerta cerrada, con ministros del área de seguridad y altos mandos militares y policiales en la sede presidencial, según constató la agencia AFP.
El Ministerio de Defensa advirtió en un comunicado que el Estado actuará con severidad frente a quienes amenacen la seguridad nacional. «La cárcel o el infierno para todo aquel que ponga en riesgo la seguridad», afirmó la institución, en un mensaje dirigido a las estructuras criminales.
Asimismo, el titular de Defensa, Gian Carlo Loffredo, ordenó que el alto mando de las Fuerzas Armadas opere por tiempo indefinido desde Guayaquil, con el objetivo de supervisar directamente las operaciones militares y el control de los puertos marítimos, considerados estratégicos para el narcotráfico.
Ecuador se encuentra geográficamente entre Colombia y Perú, los dos principales productores mundiales de cocaína, una ubicación que ha convertido al país en un corredor clave para el tráfico internacional de drogas y que representa uno de los mayores desafíos de seguridad para el Estado ecuatoriano.

