Los habitantes de Cojutepeque, en el distrito de Cuscatlán Sur, aseguran que hoy viven una realidad distinta, marcada por la paz, la tranquilidad y la recuperación de la libertad y la autonomía que durante años les fueron arrebatadas por la violencia. Según relatan, las medidas de seguridad impulsadas por el Gobierno del presidente Nayib Bukele han transformado profundamente la cotidianidad de las familias, permitiéndoles retomar actividades que antes resultaban impensables.
Carlos Emanuel Carranza Molina, residente del distrito, recordó que hubo una época en la que la vida diaria estaba condicionada por el miedo. “A las 6 de la tarde uno ya no andaba en la calle, menos los jóvenes que no se involucraban con ellos. El temor era grande, no había día en que no se supiera algo violento, pero hoy las cosas han cambiado; salimos a la hora que queremos sin darle explicación a nadie”, expresó, reflejando el sentir de muchos habitantes.
Cojutepeque, conocida históricamente como la ciudad de las neblinas por la densa capa de niebla que solía cubrir sus calles, y también como la capital del chorizo por la tradición de sus embutidos artesanales, fue durante años uno de los sectores con mayores índices de violencia en Cuscatlán. La presencia de pandillas marcó profundamente al distrito, afectando no solo la seguridad, sino también la economía, el turismo y la convivencia comunitaria.
La población de este distrito se ha dedicado tradicionalmente a la agricultura, especialmente al cultivo de caña de azúcar y granos básicos, así como a la elaboración y comercialización de chorizos, otros embutidos y artesanías. A ello se suma una dinámica economía local basada en tiendas, restaurantes y pequeños negocios, que durante años se vio limitada por la inseguridad.
Fuentes policiales locales señalan que Cojutepeque fue considerado un “punto rojo” debido a delitos como homicidios, extorsiones, amenazas y robos. Sin embargo, con la implementación del Plan Control Territorial y el régimen de excepción, la dinámica del distrito ha cambiado de forma significativa, impactando de manera positiva la vida de las familias y la actividad económica.
Sandra Carolina Aragón, presidenta del comité de emprendedores y representante de varios gremios locales, afirmó que el nuevo clima de seguridad ha permitido el regreso del turismo y la reactivación del comercio nocturno. “Ahora los turistas andan tranquilos, vienen incluso de noche. La mayor parte del comercio aquí se mueve en la noche o muy temprano en la mañana, y la gente viene con seguridad a consumir nuestra gastronomía y a comprar artesanías”, señaló.
La artesana destacó que el respaldo del Gobierno y el apoyo de la alcaldía, a través de festivales gastronómicos y espacios de comercialización, han abierto nuevas oportunidades de crecimiento. “Con el hecho de que los turistas anden libremente, nosotros ganamos más”, subrayó.
Desde la alcaldía de Cuscatlán Sur, el gerente general Eduardo Alvarado Zavaleta sostuvo que la seguridad ha sido clave para el renacer económico del distrito. Explicó que se ha observado un aumento en el arrendamiento de locales, la reapertura de negocios y la creación de nuevos emprendimientos, incluso en colonias donde antes no se podía desarrollar actividad comercial.
Alvarado Zavaleta añadió que este crecimiento también se refleja en la recaudación de tasas municipales y en el dinamismo del catastro, evidenciando el surgimiento de nuevos negocios. Asimismo, destacó que la movilidad libre y segura ha permitido fortalecer la atención social y el acercamiento entre comunidades que antes permanecían aisladas por el temor.
El impacto positivo de la seguridad también se extiende al deporte, el arte y la cultura. Niños, jóvenes y adultos mayores cuentan ahora con espacios para el desarrollo integral a través de escuelas deportivas, capacitaciones y la filarmónica juvenil, en coordinación con instituciones como la Dirección de Integración, el Ministerio de Cultura y el Indes.
Juan Carlos Flores Mejía, de la unidad de deportes de la alcaldía, recordó que las canchas deportivas estuvieron durante años bajo control de estructuras criminales, lo que alejaba a la niñez y la juventud. “Ahora tenemos una afluencia de niños que supera las cifras de antes, porque ya no hay miedo. Los chicos se animan a participar en encuentros deportivos con otros distritos”, afirmó.
Actualmente, más de 1,000 niños y adolescentes se benefician de programas deportivos en disciplinas como fútbol y karate, y se proyecta ampliar la oferta a taekwondo, voleibol, baloncesto y ajedrez, consolidando así una nueva etapa para Cojutepeque, marcada por la seguridad, el desarrollo y la esperanza.

