Entre 300 y 500 niños con quemaduras de diversa gravedad y por distintas causas son atendidos cada año en la Unidad de Niños Quemados del Hospital Nacional de Niños Benjamín Bloom (HNNBB), informó la jefa del Departamento de Cirugía Plástica y Quemados del centro asistencial, Patricia de Calderón.
La especialista detalló que el promedio anual oscila entre 300 y 400 casos, aunque en algunos períodos la cifra puede alcanzar hasta 500 pacientes pediátricos, con un registro diario de entre dos y tres niños que llegan a la unidad con este tipo de lesiones.
De acuerdo con Calderón, la principal causa de quemaduras en la niñez continúa siendo el derrame de líquidos calientes sobre el cuerpo, seguida por el contacto con fuego directo o indirecto, el uso de pirotecnia y, en cuarto lugar, las descargas eléctricas. A estas causas tradicionales se suma una nueva y creciente problemática: las fricciones provocadas por accidentes de tránsito en motocicleta.
La médica explicó que el incremento del uso de motocicletas como medio de transporte familiar ha derivado en lesiones severas en niños que viajan como pasajeros, quienes sufren fricciones extensas que se comportan como quemaduras de tercer grado profundo, acompañadas de mayor destrucción de tejidos, traumatismos y fracturas.
Del total de casos atendidos, aproximadamente el 80 % corresponde a quemaduras ambulatorias que no requieren hospitalización, mientras que el 20 % restante sí necesita ingreso hospitalario. De este grupo, un 5 % debe ser trasladado a la unidad de cuidados intensivos debido a la gravedad de las lesiones, especialmente cuando las quemaduras superan el 25 % de la superficie corporal o comprometen la vía aérea.
Durante la temporada navideña, la pirotecnia se convierte en un factor adicional de riesgo. Calderón advirtió que estos incidentes pueden ocasionar incendios, amputaciones, mutilaciones e incluso la muerte, afectando principalmente a menores de edad expuestos a la manipulación de pólvora.
La especialista destacó que en el último año se ha registrado una reducción en el porcentaje de niños quemados, atribuida a la campaña de prevención “La liga de la prevención”, impulsada por Shriners El Salvador, que busca concientizar a la niñez sobre los peligros de los pirotécnicos. En ese sentido, el presidente de la organización, Juan Carlos Otaegui, enfatizó que subestimar los riesgos es uno de los mayores errores en materia de prevención.
Entre los casos que evidencian la gravedad de este problema se encuentra el de Víctor, un niño que resultó gravemente herido tras la explosión de una cohetería clandestina en abril de 2023 en Santa Ana. El menor sufrió fracturas y la pérdida de piel y tejido muscular en ambas piernas, lo que inicialmente llevó a considerar la amputación como única opción médica.
Gracias a la atención recibida en el hospital Bloom y al apoyo de Shriners El Salvador, Víctor fue trasladado a un hospital especializado en Texas, donde especialistas lograron salvarle las piernas mediante implantes de piel. Tras varios meses de tratamiento, regresó al país con una recuperación cercana al 100 %, aunque con secuelas que requieren seguimiento médico.
Actualmente, Víctor tiene 12 años y continúa estable, mientras Shriners El Salvador gestiona su retorno a Estados Unidos en 2026 para continuar con su tratamiento. Tras la experiencia vivida, su madre hizo un llamado a la población a no comprar pólvora a los niños ni permitir que la manipulen sin supervisión, como una medida clave para prevenir tragedias similares.

