El Gran Maestro de la Gran Logia Cuscatlán de El Salvador, Ernesto Quiñónez Papini, aseguró que el país atraviesa “una época muy positiva” gracias a las mejoras en seguridad, lo que ha permitido fortalecer y ampliar el trabajo filantrópico de las organizaciones paramasónicas durante 2025. En una entrevista concedida a Diario El Salvador, el líder masónico explicó que su misión se centra en hacer el bien a la humanidad mediante la fraternidad y la filantropía, principios que se reflejan en los proyectos orientados a la niñez y a las familias más vulnerables.
Quiñónez detalló que la masonería salvadoreña impulsa su labor social a través de seis organizaciones paramasónicas independientes, cada una con un enfoque específico. La más activa es Shriners El Salvador, dedicada a apoyar a niños quemados y a brindar atención en ortopedia infantil. Actualmente, 22 niños reciben tratamientos gratuitos en hospitales de Estados Unidos y México, gracias a la coordinación y a la red internacional que respalda este esfuerzo.
Otra de las organizaciones destacadas es Xibalbá Grotto, que atiende a niños con parálisis cerebral, especialmente en tratamientos de salud dental. Solo en 2025, más de 640 menores fueron beneficiados con más de 2,000 procedimientos. A esta labor se suma Widow’s Sons, que realiza donaciones de víveres, ropa y enseres para hogares de niños desamparados, así como High 12, cuyo principal eje es la educación: 30 jóvenes universitarios cuentan con becas completas, principalmente en carreras de Ciencias Políticas.
El Gran Maestro explicó que estas organizaciones, aunque asociadas a la masonería, cuentan con estructuras y presupuestos propios, siguiendo el modelo de agrupaciones centenarias surgidas en Estados Unidos. Su presencia en el país ha permitido adaptar estos programas a las necesidades locales, siempre bajo el auspicio de la Gran Logia.
Respecto al clima de seguridad, Quiñónez afirmó que este ha sido un factor determinante para que la masonería pueda acercarse a comunidades donde antes existían limitaciones por la violencia. Describió la situación actual como un momento de esperanza para los salvadoreños y para todas las entidades que trabajan en beneficio social. “Ahora podemos llegar a lugares que antes hubiéramos pensado dos veces”, expresó, enfatizando que este entorno favorable incrementa su compromiso con la niñez.
La relación entre la Gran Logia Cuscatlán y el Gobierno también ha sido clave para la ejecución de programas. Quiñónez destacó el apoyo del Ministerio de Salud, con el que han desarrollado jornadas de vacunación, atención bucal y campañas de donación de sangre. Con el Ministerio de Educación han trabajado en iniciativas de prevención de niños quemados, especialmente en temporadas festivas. También reconoció la colaboración del Ministerio de Turismo y el respaldo de la ministra Morena Valdez en eventos benéficos como el torneo anual de golf, considerado ya un referente nacional.
Además, recientemente firmaron un convenio con el Ministerio de Relaciones Exteriores, el Club Rotario San Salvador y Shriners, con el fin de fortalecer el apoyo a la niñez salvadoreña a través de proyectos conjuntos. Quiñónez calificó esta alianza como una oportunidad para ampliar el alcance de sus programas y garantizar que más familias reciban ayuda.
Con respecto a las proyecciones para 2026, el Gran Maestro adelantó que la institución continuará activa y fortalecerá sus iniciativas. Uno de los proyectos más ambiciosos será la remodelación total del área de niños quemados del Hospital Bloom, un esfuerzo que dará continuidad a la restauración del área de ortopedia infantil realizada este año, cuya inversión superó los $100,000. Cada organización paramasónica, agregó, ya trabaja en su plan anual para mantener y ampliar su presencia en todo el país.
Quiñónez finalizó reiterando el compromiso de la Gran Logia Cuscatlán con El Salvador y destacó que, en esta nueva etapa de tranquilidad y crecimiento, su objetivo es seguir siendo una mano solidaria para la niñez y para las comunidades que más lo necesitan.

