Régimen de excepción suma récord de días con cero homicidios en el país

El Salvador continúa registrando cifras históricas en materia de seguridad. De acuerdo con datos oficiales, el régimen de excepción ha permitido alcanzar 965 días sin homicidios entre el 27 de marzo de 2022 y el 4 de diciembre de 2025, un periodo que marca un antes y un después en el combate a la criminalidad en el país. Las autoridades destacan que esta reducción sin precedentes está directamente vinculada al debilitamiento estructural de las pandillas, cuyo accionar violento fue frenado de forma sostenida desde la implementación de la medida.

Las estadísticas de la Policía Nacional Civil confirman que, solo en este año, El Salvador acumula 281 días sin muertes violentas, siendo diciembre uno de los meses con mejor inicio, al sumar cuatro días consecutivos sin asesinatos en su primera semana. Estas jornadas se suman a los 26 días sin homicidios con que cerró noviembre, así como a los 24 registrados en octubre, 23 en septiembre y los 27 alcanzados en agosto.

La tendencia se mantiene estable a lo largo de todo 2025: julio cerró con 29 días libres de asesinatos, mientras que junio, mayo y abril aportaron 25 cada uno. Marzo contabilizó 22 jornadas sin crímenes, febrero 26 y enero 25 días sin hechos de violencia homicida. Este comportamiento mensual refleja una reducción sostenida y una consolidación de la estrategia de seguridad impulsada por el Gobierno.

En una perspectiva más amplia, durante todo el mandato presidencial de Nayib Bukele se han acumulado 1,079 días sin homicidios, una cifra catalogada por las autoridades como un logro histórico para el país. La disminución de asesinatos, considerada inédita en América Latina, ha transformado el panorama de seguridad y generado un entorno que contrasta de forma radical con las décadas de violencia que marcaron la vida nacional.

El análisis institucional subraya que estos resultados reflejan una política de seguridad que ha logrado recuperar el control de los territorios, devolver tranquilidad a las comunidades y transformar los indicadores de violencia que por años situaron al país entre los más peligrosos del mundo. Con este nuevo acumulado, El Salvador continúa consolidando una tendencia que redefine su imagen y abre paso a una etapa de estabilidad y confianza ciudadana.

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