El número de fallecidos por las inundaciones y deslizamientos de tierra que han golpeado la turística isla indonesia de Sumatra ascendió a 19, según informaron este jueves los servicios de rescate, que continúan las labores de búsqueda de decenas de personas desaparecidas. Las fuertes lluvias, provocadas por condiciones meteorológicas extremas, han afectado severamente el norte de la isla, conocida mundialmente por su rica biodiversidad.
De acuerdo con Emy Freezer, funcionario de la agencia nacional de búsqueda y rescate, al menos 24 personas siguen desaparecidas en seis localidades, lo que ha intensificado los esfuerzos de los equipos de emergencia. Las operaciones de rescate se han visto complicadas por la interrupción de carreteras y los cortes de electricidad y telecomunicaciones, dificultando el acceso a las zonas más afectadas.
Las lluvias torrenciales también han golpeado a la vecina provincia de Aceh, donde se han registrado inundaciones y deslizamientos que han obligado a la evacuación de unas 1.500 personas. Allí, las autoridades locales han habilitado refugios temporales para las familias afectadas, mientras se evalúan los daños en infraestructura y viviendas.
La oficina de Meteorología, Climatología y Geofísica de Indonesia advirtió sobre la formación del ciclón Senyar, que podría generar condiciones climáticas aún más extremas en los próximos días, poniendo en riesgo los esfuerzos de rescate y la seguridad de las comunidades. Expertos señalan que el fenómeno podría traer nuevas lluvias intensas, con el riesgo de provocar más deslizamientos y riadas.
La temporada anual del monzón, que suele extenderse entre junio y septiembre, ha traído precipitaciones especialmente intensas este año, lo que ha incrementado el riesgo de enfermedades transmitidas por el agua y las emergencias sanitarias. Según especialistas, el cambio climático está alterando los patrones meteorológicos tradicionales, aumentando tanto la duración como la intensidad de estas tormentas.
Mientras continúan las labores de búsqueda, las autoridades locales hacen un llamado a la población a mantenerse vigilante y a seguir las indicaciones oficiales, ante el temor de que los fenómenos climáticos extremos no hayan alcanzado aún su punto máximo en la región.

