Fin a una práctica controvertida en Yakarta

La capital de Indonesia ha dado un giro trascendental hacia la protección animal y la salud pública, tras la firma de una ley que prohíbe el consumo y comercio de carne de gatos, perros y otros animales considerados vectores de la rabia. El anuncio lo realizó Pramono Anung, quien confirmó que la normativa fue oficializada un mes después de haberse comprometido a poner fin a esta práctica, que durante años ha sido objeto de críticas tanto dentro como fuera del país.

La ley establece la prohibición de vender animales vivos, carne o productos derivados, ya estén crudos o procesados. Para facilitar su implementación, se concedió un período de transición de seis meses, durante el cual los comercios deberán adaptarse a las nuevas disposiciones. Esta medida no solo representa un avance sanitario, sino también un gesto significativo en el ámbito de los derechos animales.

Organizaciones defensoras de los animales, como Dog Meat Free Indonesia (DMFI), celebraron la decisión y la calificaron como “un paso en la dirección correcta”. En un comunicado, DMFI destacó que la política está alineada con el mandato de la Constitución indonesia, que busca proteger a todos los ciudadanos y promover una nación justa y civilizada. Según estas organizaciones, esta resolución gubernamental refuerza el compromiso de Indonesia con estándares éticos internacionales.

Indonesia ha sido uno de los pocos países del mundo donde aún se permitía el comercio y consumo de carne de perro y gato, especialmente por su bajo costo y como fuente alternativa de proteínas. Sin embargo, la presión social, el avance de campañas internacionales y los riesgos sanitarios vinculados a enfermedades infecciosas aceleraron la decisión de las autoridades. En los últimos años, algunas ciudades como Semarang ya habían aplicado restricciones locales, sentando el precedente para esta nueva normativa nacional.

Aunque la carne de perro sigue siendo consumida en otros países asiáticos, como Corea del Sur, Vietnam y partes de China, esta decisión podría marcar un punto de inflexión regional. Expertos consideran que la prohibición podría incentivar a otros gobiernos a revisar sus regulaciones, no solo desde el enfoque de la salud pública, sino también desde una perspectiva ética y de bienestar animal.

El nuevo marco legal en Indonesia abre un camino para transformar antiguas costumbres en prácticas más saludables, humanas y acordes con los valores modernos. Mientras el país adapta su regulación, los grupos defensores de animales y sectores ciudadanos continúan promoviendo una conciencia social basada en el respeto, la responsabilidad y la protección de todas las especies.

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