El Salvador se prepara para vivir una de las Navidades más seguras de su historia reciente, marcada por la tranquilidad, la convivencia familiar y el disfrute de los espacios públicos. Así lo aseguró el especialista en administración pública, Nelson Flores, quien destacó que este fin de año será diferente: libre de temor, extorsiones, robos y otros delitos que durante décadas afectaron la forma de celebrar de los salvadoreños.
“El clima de seguridad es real, tangible y percibido por la población”, afirmó el experto, señalando que la efectividad del Plan Control Territorial, implementado por el presidente Nayib Bukele desde junio de 2019, ha sido clave para garantizar un entorno de paz. Dicho plan, que incluye siete fases entre prevención y represión del delito, ha logrado erradicar a las estructuras criminales que mantenían amenazadas colonias, comunidades y comercios.
Flores resaltó que uno de los elementos decisivos ha sido la neutralización de los grupos delictivos, gracias a la operatividad estratégica de las autoridades. El régimen de excepción, vigente desde marzo de 2022, ha permitido capturas rápidas y contundentes, superando los 90,300 miembros de pandillas detenidos, según datos oficiales. Esta medida, afirmó, cambió el panorama del país de forma directa y visible.
“El despliegue de seguridad de la Policía en zonas de alta concentración, apoyada por el Ejército, ha transformado la movilidad en las calles, parques y mercados”, añadió. Para estas festividades, previó una mayor afluencia de personas en sitios públicos, respaldada por tecnología de vigilancia y, sobre todo, por la confianza ciudadana, ya que la población ahora denuncia sin temor.
El politólogo Óscar Peñate coincidió en que la percepción de seguridad ha cambiado radicalmente desde 2019. Aseguró que, además de ser más bella, cada Navidad es más segura, gracias a los cambios físicos, sociales y culturales que se observan en todo el territorio nacional. “Hay un nuevo El Salvador, un país donde las familias vuelven a reunirse al no existir fronteras impuestas por las pandillas”, apuntó.
Los expertos destacaron que este nuevo clima ha permitido reconstruir el tejido familiar. Ahora, salvadoreños residentes en el extranjero no necesitan hospedarse en hoteles por temor a la violencia, sino que se dirigen directamente a las casas de sus familiares. Este entorno ha generado mayor cohesión, confianza y un comportamiento social más hospitalario, tolerante y solidario.
“Estamos en un nuevo país y se observa un cambio positivo en la cultura salvadoreña”, dijo Flores. Ambos especialistas coincidieron en que estas fiestas decembrinas reflejarán no solo el espíritu navideño, sino también el resultado de una transformación profunda en materia de seguridad y convivencia.

