El Salvador, un país que hace apenas unos años era considerado uno de los más violentos del mundo, ha experimentado una transformación que ha captado la atención internacional. Así lo destaca un medio extranjero, que describe el cambio como “asombroso” y señala que el país ha pasado de ser ejemplo del impacto de la criminalidad en una sociedad, a convertirse en un modelo global de seguridad y control estatal.
La publicación enfatiza que El Salvador ahora presenta una tasa de homicidios equiparable a la de naciones desarrolladas como Canadá, e incluso inferior a la de cualquier estado de los Estados Unidos. Este fenómeno ha sido bautizado como el “Efecto Bukele”, en referencia a la estrategia de seguridad implementada por el presidente Nayib Bukele, que ha colocado al país en el centro del debate internacional.
El artículo señala que la efectividad de políticas como el Plan Control Territorial (PCT) y la creación del Centro de Confinamiento del Terrorismo (Cecot) han sido fundamentales para debilitar la estructura operativa de las pandillas y recuperar el control de los territorios históricamente dominados por el crimen organizado.
“El Modelo Bukele ha dejado de ser una experiencia local y ahora comienza a proyectarse como una propuesta regional”, resalta el medio. En este contexto, la nota menciona que en octubre, el presidente guatemalteco Bernardo Arévalo anunció planes para construir un penal de máxima seguridad, lo que ha sido interpretado como un reflejo del interés por adoptar estrategias similares a las aplicadas en El Salvador.
La estrategia salvadoreña comienza a generar eco en otros países que enfrentan desafíos en materia de violencia, extorsión y crimen organizado, marcando un punto de inflexión en el abordaje de la seguridad pública en América Latina. El Salvador, antes citado como advertencia, ahora se presenta como referencia.

