El sector construcción atraviesa uno de los momentos más dinámicos de su historia en El Salvador. La Asociación Bancaria Salvadoreña (Abansa) informó que hasta septiembre los bancos han colocado $1,285.2 millones en créditos para construcción, lo que representa un crecimiento del 31.9 % respecto al año anterior. Este incremento equivale a $310.5 millones adicionales y marca el mayor crecimiento relativo entre todos los sectores financiados por la banca, superando ampliamente a rubros como comercio, industria y consumo. En total, la banca ha otorgado $18,408.4 millones en préstamos, donde las instituciones como Bancoagrícola, Banco Cuscatlán, BAC Credomatic, Davivienda y Promérica concentran la mayor parte de la cartera.
Estas cifras reflejan la realidad visible del país: un auge constructivo respaldado por inversión, crédito y una creciente demanda de vivienda e infraestructura. Según la Cámara Salvadoreña de la Industria de la Construcción (Casalco), el sector registró un crecimiento del 33.87 % al segundo trimestre de 2025. José Antonio Velásquez, presidente de Casalco, destacó que “estamos en un año histórico”, señalando que ya se han acumulado cerca de $1,400 millones en inversión y que el año podría cerrar entre $2,800 y $3,000 millones, cifras nunca antes vistas en el país.
Antes de este ciclo de expansión, la inversión anual, considerando obra pública y privada, rondaba entre $1,200 y $1,300 millones, como ocurrió en 2018. Esta tendencia confirma un cambio estructural en la economía salvadoreña, impulsado por infraestructura, vivienda y obras estratégicas. “Si comparamos con 2018, el sector ha crecido alrededor de un 50 %. No vemos razones para que esta tendencia se desacelere”, afirmó Velásquez, destacando que el impulso proviene tanto del sector privado como del público.
Además, el crecimiento no se limita a inversiones, sino que también se apoya en la agilización de trámites y reformas que facilitan el desarrollo de proyectos. Entidades como la Oficina de Planificación del Área Metropolitana de San Salvador (Opamss), la Dirección de Ordenamiento Territorial y Construcción (DOT) y el Ministerio de Vivienda han contribuido a acelerar los procesos. La Opamss administra cerca de 480 proyectos, de los cuales el 52 % corresponde al sector habitacional. Hasta la semana anterior, la institución ya había liberado $4,200 millones, con proyección de cerrar el año con $5,000 millones y alcanzar hasta $8,000 millones en 2026.
Este volumen de inversión en trámite y ejecución es uno de los factores que explican el incremento simultáneo en créditos bancarios, demanda de materiales y actividad constructiva. El informe de Abansa indica que la construcción representa el 7 % del total de créditos bancarios, superando rubros tradicionales como electricidad y servicios. La banca privada ha respondido con liquidez y productos especializados que impulsan vivienda vertical, obras públicas y proyectos inmobiliarios de gran escala.
La construcción no solo transforma el paisaje urbano, también impacta la economía y el empleo. Entre este sector y las actividades inmobiliarias se generan alrededor de 167,000 empleos directos e indirectos, lo que lo convierte en uno de los principales generadores de trabajo en el país. “La construcción es la cara visible del desarrollo de una economía. Lo estamos viendo todos: inversión, empleo, obra pública y privada, y un ecosistema financiero que acompaña este crecimiento”, concluyó Velásquez.

