El Salvador marca un precedente en la región al liderar un estudio innovador para evaluar las pérdidas y daños ocasionados por el cambio climático, a través de la aplicación de metodologías pioneras impulsadas por el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN), con apoyo técnico y financiero del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).
De acuerdo con la jefa de la Unidad de Cambio Climático, Jéssica Laguardia, este trabajo permitió al país identificar, analizar y generar información sobre los efectos adversos del cambio climático en sectores prioritarios como transporte, agricultura y vivienda, con el fin de orientar políticas públicas y acciones que beneficien a la población.
«El contar con este tipo de estudios nos brinda datos e información sobre los cambios en el clima, cómo estos eventos extremos nos están afectando como país en diferentes sectores», destacó Laguardia.
El documento incorpora datos históricos de eventos hidrometeorológicos y proyecciones a mediano plazo, incluyendo pérdidas y daños económicos, no económicos y humanos. Según el PNUD, la innovación del estudio radica en adaptar la metodología tradicional PDNA (Post-Disaster Needs Assessment), utilizada habitualmente para la recuperación posdesastre, hacia un enfoque de planificación climática prospectiva, que analiza los impactos acumulativos del cambio climático a lo largo del tiempo.
«Esta metodología se ajustó para evaluar las pérdidas y daños después de eventos climáticos, como las tormentas tropicales y huracanes Mitch, Amanda o Cristóbal. Es la primera vez que se aplica con este enfoque, y por eso el PNUD la destaca como pionera a nivel internacional», explicó Laguardia.
Los resultados del estudio son reveladores: de no aplicarse medidas de mitigación, los daños podrían incrementarse hasta un 60 % hacia 2050. Sin embargo, la implementación de las Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (NDC) podría reducir dichos impactos en un 20 %, demostrando la importancia de las políticas ambientales activas.
El Salvador también ha comenzado a compartir su experiencia con otros países de la región, como Guatemala, a través de espacios de intercambio técnico. «Presentamos lo que se hizo, los resultados y la experiencia, para que ellos también identifiquen sus necesidades y puedan replicar buenas prácticas», añadió Laguardia.
Este esfuerzo consolida al país como referente en la evaluación de daños y planificación climática, reafirmando su compromiso con la sostenibilidad y la adaptación ante los efectos del cambio climático en Centroamérica.

