Con cielos llenos de color, música y alegría, el municipio de San Lorenzo, en San Vicente Norte, celebró el pasado domingo el Festival de la Piscucha, una actividad que busca mantener viva una de las tradiciones más emblemáticas del país y que con el paso del tiempo ha ido quedando en el olvido.
Las calles del distrito se vistieron de fiesta con un desfile de bandas de paz y cachiporristas, mientras niños y adultos marchaban orgullosos mostrando sus piscuchas de distintos tamaños, figuras y colores, listas para elevarse con los primeros vientos de octubre.
“Celebramos con alegría un juego tradicional que ha formado parte de la infancia y adolescencia de muchas generaciones salvadoreñas. En cada octubre, con la llegada de los primeros vientos, las piscuchas llenan el cielo de color y recuerdos”, expresó el alcalde Samuel Carrillo durante la inauguración del evento.
El edil destacó la creatividad de los participantes en la elaboración de sus piscuchas, que mostraron diseños originales y llamativos. Además, se otorgaron premios al diseño más creativo, a la piscucha con mayor capacidad de elevación y a la más grande.
El festival no solo promovió la cultura, sino también la economía local. Emprendedores del municipio se sumaron a la celebración con la venta de gastronomía típica, bebidas frías y calientes, y artesanías, fortaleciendo así el desarrollo económico del distrito.
“Nos llena de orgullo ver cómo esta tradición vuelve a las nuevas generaciones aquí en el municipio de San Vicente Norte. Sigamos volando juntos, conservando nuestras raíces y celebrando nuestra cultura”, reiteró Carrillo.
Durante la jornada, los asistentes disfrutaron de música en vivo con orquesta y solistas, y los aficionados aprovecharon la cancha municipal para elevar sus piscuchas en medio de un ambiente familiar y festivo.
El Festival de la Piscucha es una tradición que se mantiene viva generación tras generación, evocando la nostalgia y la unión de las familias salvadoreñas, y reafirmando que los juegos tradicionales aún tienen un espacio en el cielo y en el corazón de la niñez y juventud del país.

