La Biblioteca Nacional de El Salvador (BINAES) se ha convertido en el epicentro de la nostalgia y la reflexión gracias a la llegada de una invitada muy especial: Mafalda, la icónica niña argentina creada por el maestro Joaquín Salvador Lavado, “Quino”. La muestra “El Mundo de Mafalda”, instalada en el séptimo nivel del moderno edificio, ha cautivado tanto a nacionales como extranjeros desde su apertura.
Con entrada gratuita y disponible las 24 horas hasta el 15 de agosto, la exposición propone un viaje inmersivo por los temas que marcaron las viñetas de Mafalda: la paz, la justicia, el consumismo, el rol de la mujer, la política, el medio ambiente y el sentido crítico del ser humano. Paneles, maquetas, zonas interactivas y recreaciones escenográficas transportan a los visitantes al corazón de los años sesenta y setenta.
Entre los espacios más visitados se encuentra el comedor con el infaltable plato de sopa (su enemigo declarado), el tocadiscos con música de Los Beatles, vitrinas con soluciones ingeniosas a problemas cotidianos, y el famoso Apartamento F, que recrea cómo vivían las familias de clase media en aquella época.
Además, hay una zona comercial con merchandising oficial importado desde Argentina, Colombia y Perú, donde se pueden adquirir libros, camisetas, tazas y pulseras. “Los artículos están disponibles de lunes a viernes de 12:00 m. a 8:00 p. m., y los fines de semana desde las 10:00 a. m. hasta las 8:00 p. m.”, indicó la encargada de la tienda.
Una niña, muchos mundos
La muestra también rinde homenaje al genio detrás del personaje: Quino (1932-2020). Aunque nunca se definió como político, su obra fue profundamente social y crítica. A través del humor y la inocencia de una niña, abordó las tensiones y contradicciones de la humanidad con una vigencia que permanece intacta.

El recorrido permite conocer a fondo a los entrañables compañeros de Mafalda: Manolito, el comerciante capitalista; Susanita, la aspirante a madre tradicional; Felipe, el soñador angustiado; Miguelito, el impulsivo e ingenuo; Libertad, la pequeña gran pensadora; Guille, su curioso hermano menor; y por supuesto, sus padres, siempre desconcertados ante la profundidad de sus preguntas.
“El Mundo de Mafalda” es mucho más que una exposición: es un homenaje a la inteligencia infantil, a la crítica social con humor y a la vigencia de un personaje que, con sus tiras, ha marcado generaciones.


