Jair Bolsonaro, expresidente de Brasil, permanecerá en reposo absoluto durante todo el mes de julio, según indicaciones médicas tras una consulta de urgencia. A través de un comunicado compartido por su hijo, el senador Flavio Bolsonaro, se informó que el exmandatario sufre constantes crisis de hipo y vómitos que incluso le impiden hablar con normalidad. Los médicos indicaron que debe mantenerse en “reposo domiciliario” durante este periodo, con el fin de asegurar su recuperación total luego de haber sido sometido a una extensa cirugía abdominal, haber atravesado una prolongada hospitalización, un episodio de neumonía y los persistentes problemas gástricos. Durante este tiempo, Bolsonaro se alejará de toda actividad política y pública hasta recuperar por completo su salud.
La operación fue realizada el pasado 13 de abril para tratar una obstrucción intestinal, una secuela de la puñalada que recibió en 2018 durante un acto de campaña. La cirugía duró más de 12 horas y requirió que pasara varias semanas en terapia intensiva. Aunque los médicos le recomendaron evitar multitudes, Bolsonaro ha encabezado diversos eventos públicos desde entonces, incluyendo un mitin en Brasilia pocos días después de salir del hospital, y más recientemente uno en São Paulo, donde se congregaron miles de simpatizantes. A mediados de junio, tuvo que suspender un viaje a Goiás por complicaciones de salud, y esta semana canceló una reunión con su partido en Brasilia, así como otras actividades previstas en Santa Catarina y Rondonia. Su esposa, Michelle Bolsonaro, pidió comprensión y expresó confianza en su recuperación total.
Al mismo tiempo, Bolsonaro enfrenta un juicio ante la Corte Suprema por su presunta participación en una organización criminal que habría planeado un golpe de Estado con el objetivo de mantenerlo en el poder tras perder las elecciones frente a Luiz Inácio Lula da Silva. La Fiscalía asegura que dicho plan no prosperó por la falta de apoyo del alto mando militar. En su declaración ante el tribunal, Bolsonaro admitió haber considerado “dispositivos constitucionales” para cuestionar los resultados electorales, pero negó cualquier intención golpista y calificó esa idea como “abominable”. Si es declarado culpable, podría enfrentar hasta 40 años de prisión.
Bolsonaro alega ser víctima de una persecución política cuyo objetivo es impedirle postularse en las elecciones de 2026, a pesar de estar inhabilitado hasta 2030 por difundir desinformación sobre el sistema electoral. Aunque hasta ahora ha sido el rostro visible de la derecha en Brasil, durante su reciente aparición pública en São Paulo insinuó que podría no ser candidato presidencial. “No necesito ser el presidente”, dijo ante sus seguidores, añadiendo que su mayor motivación es el amor a su país y no una obsesión con el poder. Mientras tanto, el actual presidente Lula da Silva, de 80 años, ha dejado claro que buscará la reelección.
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