La Academia Británica Cuscatleca celebró este día la bienvenida a un grupo de talentosos estudiantes que regresaron al país con medallas de plata y bronce, tras competir en la World Robot Olympiad (WRO) 2024, realizada del 28 al 30 de noviembre en Izmir, Turquía.
Los jóvenes participantes formaron dos equipos que representaron a El Salvador en esta prestigiosa competencia internacional, con impresionantes resultados. El equipo de la categoría «Senior», compuesto por Eduardo Urrutia y Santiago Casanovas, logró una destacada medalla de plata, posicionándose en el top 10 entre 90 países y asegurando el segundo lugar en toda Latinoamérica. Por su parte, el equipo de la categoría «Elementary», integrado por Alfonso Quiñonez y Andrés Sandoval, obtuvo una medalla de bronce, ubicándose en el tercer lugar a nivel latinoamericano y en el top 20 a escala mundial.
La temática de la WRO 2024, titulada «La tierra unida», retó a los participantes a desarrollar proyectos robóticos relacionados con el medio ambiente. Santiago Casanovas y Eduardo Urrutia presentaron un innovador invernadero automático inalámbrico, que ganó el primer lugar en la WRO de El Salvador y les permitió viajar a Turquía, donde se alzaron con la medalla de plata.
«Teníamos un controlador que hicimos nosotros con una impresión a 3D y todas las piezas con pantallas que se comunicaban con el invernadero para que el usuario pueda controlar todas las funciones desde lejos», explicó Casanovas con orgullo.
En tanto, Alfonso Quiñonez y Andrés Sandoval, de quinto y sexto grado respectivamente, crearon una planta capaz de desalinizar agua de mar, contribuyendo a enfrentar la escasez hídrica. Sandoval explicó: «Surgió esta idea porque hemos visto que acá en El Salvador y en muchos países hay una escasez de agua y queremos solucionar estos problemas». Quiñonez agregó que participar por primera vez en la WRO y ganar una medalla ha sido una experiencia emocionante y que esperan volver a competir el próximo año.
Estos talentosos estudiantes se prepararon durante nueve meses, con el respaldo de sus familiares y la Academia Británica Cuscatleca, que les proporcionó el equipo tecnológico necesario para destacar entre competidores de 558 países de todo el mundo.
Con este logro, los jóvenes salvadoreños demuestran el potencial de la robótica en el país y ponen en alto el nombre de El Salvador en el escenario internacional.

