Sabor Marino: Cócteles y Ceviches es un claro ejemplo de cómo los emprendimientos pueden crecer y prosperar con el respaldo adecuado. Ubicado en Puerto El Triunfo, en Usulután Oeste, este negocio surgió en medio de las dificultades provocadas por la pandemia de la COVID-19 y ha podido consolidarse gracias al apoyo de la Comisión Nacional de la Micro y Pequeña Empresa (Conamype), una entidad que ha sido clave en la revitalización económica de muchos pequeños emprendedores.
Patricia Candelaria Trejo, propietaria de Sabor Marino, comparte su historia: «Tenía la necesidad de trabajar y aportar dinero al hogar, así que decidimos emprender en el rubro de los mariscos, comprando y vendiendo. Ya nos habíamos establecido con mi esposo, cuando vino la pandemia y perdimos mucho dinero que habíamos invertido, miles de dólares en producto que habíamos ya surtido los negocios», comenta Patricia, quien no se rindió ante la adversidad.
Después de la crisis sanitaria, Patricia decidió apostar por un nuevo enfoque, transformando su experiencia en el comercio de mariscos en un negocio especializado en cócteles y ceviches. A través de redes sociales y entregas a domicilio en Puerto El Triunfo y Jiquilisco, Sabor Marino comenzó a posicionarse. En 2022, con la apertura de El Malecón, un espacio ideal para emprendedores los fines de semana, Patricia y su familia dieron un paso más y formalizaron el negocio, nombrándolo oficialmente Sabor Marino: Cócteles y Ceviches.
«Mi esposo y yo somos un complemento. Él todavía se dedica al rubro de los mariscos, yo tengo el negocio y nos apoyamos mutuamente. A veces, cuando tenemos dos eventos con Sabor Marino, él asiste a uno y yo al otro. Tengo dos hijos que ya están grandes y en lo que pueden me ayudan los fines de semana, tengo el apoyo de mi familia», relata Patricia, quien valora profundamente el trabajo en equipo y el respaldo de sus seres queridos.
Uno de los factores decisivos para el éxito de Sabor Marino ha sido la intervención de Conamype. Según Patricia, esta institución ha marcado un antes y un después en su negocio: «Para mí, hay un antes y un después de que Sabor Marino conociera Conamype. Como emprendedora tenía las ideas y algo de presupuesto, pero fueron las capacitaciones las que ayudaron a centrarme. He aprendido demasiado con ellos: marketing, contabilidad, administración, presentación».
Gracias a las capacitaciones y el acompañamiento de Conamype, Patricia logró fortalecer su modelo de negocio y, recientemente, fue beneficiaria de un proyecto financiado por la Agencia de Cooperación Internacional de Corea (Koika), lo que le permitirá construir una pequeña planta empacadora de mariscos empanizados, un paso clave para ampliar su oferta y consolidar aún más su emprendimiento.
El Gobierno de El Salvador, a través de Conamype, continúa apoyando a emprendedores como Patricia, demostrando que con el respaldo adecuado, los pequeños negocios pueden transformarse en motores de crecimiento y desarrollo local.

