La Agencia de Cooperación Internacional de Japón (JICA) apoyará la instalación de sismógrafos marinos y sensores GNSS en la zona del puerto de Acajutla, en Sonsonate, para recolectar datos sobre la dinámica de la corteza terrestre y su vibración natural en el área de convergencia entre las placas tectónicas de Cocos y Caribe.
Esto forma parte del proyecto Reducción de Riesgo de Desastres Compuestos Asociados a Grandes Terremotos y Tsunamis en la Costa del Pacífico Norte y Centroamérica (Satreps), y contará con apoyo de expertos de la Universidad de Kioto, Japón; de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), y de la Universidad de El Salvador (UES), quienes aplicarán la técnica DAS (Distributed Acoustic Sensing) para obtener datos del fondo marino, con los cuales buscan fortalecer la gestión de riesgo de desastres en El Salvador.
Por lo tanto, será la primera vez que se colocarán sensores en el fondo marino salvadoreño, y la instalación se hará por medio de un buque oceanográfico de la UNAM, el cual atracará en la zona costera de Acajutla en las próximas semanas.
Genta Nakano, investigador de la Universidad de Kioto, indicó que los sensores se mantendrán durante un año en el fondo marino y luego se retirarán para recolectar la información, por lo que los resultados se obtendrán en 2026.
«Es importante porque hay una zona de subducción frente a la costa de El Salvador, y esta zona aún no ha sido investigada con submarinos y no se conoce el movimiento de las placas», indicó Nakano.

Esta información permitirá caracterizar y modelar de manera más precisa los posibles escenarios de grandes terremotos y tsunamis, mejorando la prevención y mitigación de desastres naturales en El Salvador.
Asimismo, se creará una base de datos científica que servirá para que las instituciones gubernamentales establezcan más políticas públicas de prevención de desastres, y los resultados serán socializados con la población. El proyecto también incluye capacitación a estudiantes universitarios.
«Acajutla fue seleccionada por ser una zona estratégica que alberga el principal puerto comercial del país y una población numerosa expuesta al riesgo de tsunamis», explicó Nelson Bernabé Granados, decano de la facultad de Ciencias Agronómicas de la UES.
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