David Hernández
Escritor, Ph. D., máster en CC. PP. por las universidades de Hannover y Berlín.
1. HEGEMONÍA DE EUA EN EUROPA OCCIDENTAL
La actual crisis geopolítica global tiene tres puntos calientes: conflicto ruso-ucraniano; palestino-israelí, en Gaza; y China-Taiwán.
Desde un principio la carta magistral que ha jugado Estados Unidos de América (EUA) en Europa fue debilitar mediante una guerra abierta el pujante crecimiento de la economía alemana y de Europa Occidental gracias al gas y petróleo ruso baratos, que en la segunda mitad del siglo XX y la primera década del XXI convirtió a Alemania y Francia en la locomotora de la Unión Europea (UE). Por otro lado, alimentaron de ilusiones a sectores ucranianos que ingenuamente creyeron que alguna vez serían miembros de la UE y de la Organización del Atlántico Norte (OTAN). Asimismo, siguen apostándole a la teoría del corazón continental (Heartland), o «área pivote», desarrollada por el geógrafo inglés John Mackinder, quien en 1919 dictó: «Quien gobierne Europa del Este dominará el Heartland; quien gobierne el Heartland dominará la Isla Mundial; quien gobierne la Isla-Mundial controlará el mundo».
Heartland es el territorio comprendido básicamente por Rusia, Europa Oriental y Asia Central, para cuyo dominio es imprescindible destruir a Rusia y dividirla en tres o cinco países marionetas que la dejarían en manos anglosajonas. En esa zona el poder terrestre tendría una mayor ventaja frente al dominio marítimo por su inaccesibilidad por mar, el uso de los rápidos medios de comunicación terrestres y la explotación de los recursos del área. Desde hace dos siglos, tanto anglosajones, alemanes o franceses, han tratado de desmembrar el territorio de Rusia para repartirse sus inmensos recursos naturales y para dominar el mundo. La naturaleza ácrata del pueblo ruso ha repelido tales intenciones.
Teniendo en cuenta la diversidad de la nación rusa, una amalgama de mestizajes y cruces de culturas que incluyen vikingos, tártaros, mongoles, griegos, turcos, hunos, judíos, gitanos, esquimales, así como las religiones cristiano-ortodoxa, musulmana, budista, judía, católica, y ello bajo unos climas extremos que varían desde los 48 °C hasta los – 60 °C.
Estas tres razones geopolíticas están en el origen del conflicto ruso-ucraniano, azuzado desde un inicio por EUA e Inglaterra, con el objetivo de llevar a Rusia a una larga guerra de desgaste, que podría propiciar, según sus planes, la destrucción de la Federación Rusa. Para EUA, sin embargo, el objetivo final es, ahora que China es aliado incondicional de Rusia, debilitar todo lo posible a Rusia para evitar que desempeñe un rol de peso en el verdadero conflicto que está en juego: la confrontación directa de EUA contra China, usando como pretexto la «soberanía» de Taiwán.
2. RUPTURA DEL EQUILIBRIO MUNDIAL
Henry Kissinger propició el acercamiento EUA-China en la década de los setenta del siglo pasado aprovechando las diferencias sino-soviéticas. Esta alianza estratégica incluso propició la caída del campo socialista y el surgimiento de EUA como hiperpotencia mundial. Pero en 2010 el presidente Obama dio un viraje estratégico del Atlántico al Pacífico como un «reequilibrio» para contener el imparable crecimiento de China, lo cual rompió el equilibrio EUA-China en favor de un equilibrio Rusia-China, que pone en desventaja estratégica a todo Occidente frente a estas potencias mundiales. A ello hay que sumar la creación del Grupo Brics (Brasil, Rusia, India, China, Sudáfrica).
De cualquier forma, el enfrentamiento con Beijing era inevitable, pues China, jugando con las mismas cartas del mercado capitalista, salió alumno aventajado incluso superando a sus maestros. A ello hay que agregar aliados del eje sino-ruso como Corea del Norte que, según fuentes fiables, está dispuesta a enviar 90,000 soldados a pelear al lado de Rusia e Irán, que continúa abasteciendo con drones y equipamiento militar a la Federación Rusa.
3. CONFLICTO GAZATÍ: EL GENOCIDIO DE PALESTINOS POR ISRAEL
El despiadado ataque de Hamás a Israel el 7 de octubre de 2023 inició una cruenta guerra en la que la desproporcionada respuesta del ejército sionista contra Gaza se ha convertido en un genocidio que lleva ya 35,000 muertos palestinos, entre ellos, más de 15,000 niños y adolescentes. El objetivo israelí es ocupar la Franja de Gaza permanentemente, donde se han descubierto importantes yacimientos de petróleo y gas natural.
Este conflicto sirve como disruptor de la escalada fascista de Occidente contra Rusia, pues Europa Occidental y los mismos EUA no aprueban, al menos de cara a la opinión pública, las criminales acciones de lesa humanidad israelí contra la población civil en Gaza.
4. LA GUERRA QUE VIENE: EUA CONTRA CHINA
China salió menos dañado que EUA de la crisis de la pandemia de la COVID-19, pues tuvo un crecimiento del PIB en 2020, lo que le permite adelantar el momento en que se convertirá en la mayor economía del mundo. Será en 2026, según proyecta la japonesa Nomura Holdings, o en 2028, según el «think tank» inglés CBRE, mientras que Oxford Economics anticipa que será en 2029.
De cualquier forma, EUA será superado económicamente por China, lo cual hace prever un conflicto armado como desenlace. Ello, según la famosa «trampa de Tucídides», cuya teoría explica la relación entre una potencia hegemónica en declive y otra en ascenso, según la cual la tensión entre ambas potencias las puede conducir a una guerra hegemónica en la que la gran potencia venza y asegure su primacía, o pierda y sea reemplazada por la potencia en ascenso. Teoría basada en las guerras del Peloponeso del 431-404 a. C. en las cuales Esparta, amenazada por una Atenas en ascenso, la venció en una guerra hegemónica para conservar su primacía.
En un mundo en el cual Rusia cuenta con más de 6,000 cabezas nucleares, más 420 de China, 50 ojivas nucleares de Corea del Norte, contra otras tantas de EUA y Occidente, sin contar las de India y Pakistán, llevar a cabo una guerra contra China sería una locura, pues esa confrontación equivaldría al fin del mundo. Si acaso hubiese humanos sobrevivientes, la próxima guerra la harían con piedras y flechas.

